domingo, 29 de abril de 2007

Cartas

Al Sr. Alonso de la Torre

Desde su atalaya, convertida en atroz Olimpo, se ha despachado a gusto el señor Alonso de la Torre. Con la displicencia que le proporciona el saberse leído y a tenor de una intencionalidad buscada a golpe de titulares - "plataforma contra los pisos baratos" -, resulta la gratuidad con la que nos sitúa en la diana sobre la que disparar sin miramientos, distingos ni remilgos.

Se nos ha puesto a los pies de los caballos de un plumazo. Es improcedente e injusta la descalificación vertida contra miles de ciudadanos, entre los que al menos cabe la presunta inocencia de la culpa con la que su artículo nos estigmatiza.

Ha sido grave el daño, infringido con inquina y especial rencor, en opinión de muchos ciudadanos de distintas sensibilidades y orientaciones.

Se ha pasado más de cinco pueblos. Ese día se equivocó de santoral y de lema, tomando la pluma bajo los auspicios del “paso corto, vista larga y mala leche.”

Al Sr. Antonio Vázquez. Por alusiones e incorrecciones

La primera aclaración es sobre la supuesta “activista” de una plataforma que no existe. Otra cosa es que una “vecina” exponga su particular opinión.

La segunda, es que la actual y nueva Asociación de Vecinos “Vía de la Plata”, que lo es con todas la prerrogativas legales desde el cinco de octubre de 2006, no existía cuando se permutó el uso del solar donde hoy se levanta el edificio “Puerta Real”. No obstante, en este extremo, podemos estar de acuerdo con usted. Y Si hubo, sin embargo, quejas por el cambio de la parcela social que desapareció para este uso, y ya nadie se acuerda.

Y la tercera es que estamos de acuerdo en la importancia del Art. 47 de la Constitución Española, por tratarse de un Derecho Fundamental. Pero permítasenos que aclaremos, de una vez por todas, que ni lo que le cuenta la “aguerrida activista”, ni los titulares de prensa, trasladan con fidelidad, exactitud y corrección, la opinión que como asociación vecinal hemos intentado difundir. Sabrá usted que la reivindicación que planteamos viene de lejos, de años, tanto por parte de los usuarios, como de los que no lo pueden ser, de estos dos centros públicos. Como asociación no es la primera vez que lo planteamos, y sugerimos un paseo por la hemeroteca.

Al hilo de Cáceres 2016 y del anuncio de rehabilitación de estos dos centros, creemos que es un remiendo más, con un más que elevado coste, pensando que más tarde o más temprano se tendrá que abordar de nuevo.

Y decimos además que la plusvalía de la construcción de infraestructuras culturales con carácter de excelentes es superior a la de 150 pisos, de sesenta mil, de ciento ochenta mil o de trescientos mil euros.

Al Sr. Rumbo

Contestación al Sr. Rumbo, concejal de obras del Ayuntamiento de Cáceres, por las afirmaciones vertidas en el diario HOY el martes 10 de abril de 2007.

Recordatorio

1 - De la reunión con tres concejales el 20-9-2006 en las instalaciones de Cabezarrubia:
http://www.elperiodicoextremadura.com/noticias/noticia.asp?pkid=260540


2 - De la reunión con el alcalde en presencia de los anteriores concejales en el ayto. el 13-02-2007:

3 - Del artículo publicado por el Hoy tras la asamblea del 29-3-2007:

4 - De la contestación del sr. Rumbo:

En cuanto a lo último que afirma el Sr. Rumbo, confirmarle que no tema porque estas críticas nada tienen que ver con el período electoral, al menos en el sentido de sacar "renta política". Tienen que ver con las citas de hemeroteca anteriores.

Primero nos dijeron (20-9-2006) que los terrenos colindantes al "chiringuito" de la antigua asociación de Cabezarrubia eran públicos y en declaraciones que él mismo hizo al diario Extremadura, se comprometía a adecentar y ampliar el local. Ahora resulta (casi siete meses después), que tienen que estudiar la titularidad del terreno. Para quien no conozca estos locales por dentro, decirles que ni siquiera se inauguró como sede, que la parte baja es un vestuario (locales, visitantes, árbitro y servicios), que la parte superior es una habitación contínua, que hace más frío o más calor dentro que fuera de ella, como los señores conejales recordarán, y en definitiva que su estado es lamentable. Las dos plantas están unidas por una escalera de hierro, con vuelo y huecos, que no pasaría hoy ninguna norma arquitectónica.

De esta "presunta sede" no tenemos "cesión administrativa" como Asociación "Vía de la Plata", que no es una extensión de Cabezarrubia, ni de la de Parque Príncipe, ni una fusión de las anteriores, si no una nueva asociación, con NIF nuevo y registro en el Ayuntamiento y en la Junta.

Respecto a las otras dos sedes, la del R-66 B me intriga, no la encuentro, a no ser que se refiera a la del R-66 A, de la Asociación de Vecinos "El Arco", que de forma amable nos ha prestado su espacio para hacer dos asambleas (5-10-2006 y 29-3-2007), pero que es una asociación distinta a la nuestra, todo hay que decirlo, muy a pesar de los vecinos del R-66 B.

Y ahí va la tercera, la del Centro Vecinal de la Madrila. Esta era la sede, un despacho de poco más de seis metros cuadrados, de la otra asociación extinta, la de Parque Príncipe. Esta si la hemos asumido, a pesar de que discrepamos del reparto de gastos, teniendo en cuenta la desigualdad y diferencia de espacios de los colectivos allí ubicados. Nos resulta onerosa, teniendo en cuenta que sólo nos sirve para hacer unas pocas reuniones al año, nada de socios, ni grupos numerosos. Si a esto último le suma los gastos a los que estamos haciendo frente, por ejemplo la luz del local de Cabezarrubia, que no es nuestra sede, y repito, no tenemos la cesión administrativa, ni reúne condiciones, ni mantenemos ninguna actividad de la que seamos responsables, y le añade el retraso en el cobro de subvenciones, cara nos sale la broma.

Por último déjeme que le explique por qué estamos pagando la luz de algo que no es nuestro, si es que esto se puede decir, porque es de todos los ciudadanos. Por dignidad, por deferencia a la directiva y a los socios de la extinta Asociación de Cabezarrubia. No obstante nos tendremos que plantear ser más coherentes que responsables solidarios, necesariamente.